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Hola,

"¿Qué medicación toma usted?"

"Una pastilla blanca por la mañana. Para la tensión, creo. Y otra amarilla del especialista, pero no me acuerdo del nombre."

Esta conversación ocurre ahora mismo en alguna urgencia de la costa. El paciente está de vacaciones. Su historia clínica está a seiscientos kilómetros. Su médico, de vacaciones también. Y el profesional que le atiende trabaja a ciegas: no sabe qué tiene, no sabe qué toma, no sabe a qué es alérgico.

No es culpa del paciente. Nadie le dijo nunca que su enfermedad también hace la maleta.

Hay algo que quizá no sabes: fuera de tu comunidad autónoma, es posible que tu historia clínica no se vea. Fuera de España, no se ve seguro. Lo único que ese médico va a saber de ti es lo que tú lleves encima.

Con los nervios de un susto, la memoria falla. Los nombres de los medicamentos se olvidan. Las dosis se confunden. Y una consulta de cinco minutos se convierte en una tarde de pruebas para averiguar lo que un papel habría dicho en treinta segundos.

Ese papel existe. Cuesta media hora prepararlo. Y es la diferencia entre un trámite y una odisea.

Tu turno:

Antes de cerrar la maleta:

Escribe tu historia en una página. Diagnósticos, medicación con dosis, alergias, teléfono de tu centro de salud. Contigo siempre — bolso o riñonera, nunca en la maleta facturada.

Apunta el nombre genérico de cada medicamento. "Adiro" no existe fuera de España. Ácido acetilsalicílico, sí. Las marcas son locales; los principios activos, universales. Tu farmacéutico te los anota en dos minutos. Y lleva medicación de sobra, repartida en dos bultos.

Pide la Tarjeta Sanitaria Europea si viajas por Europa. Gratis, online, cinco días. Te atienden en la pública como a un residente del país, también por tu enfermedad crónica. Y revisa que la caducidad cubra el día de la vuelta. No el de la ida: el de la vuelta.

Pregunta si tu medicación aguanta el calor. Hay fármacos que no sobreviven a una guantera en agosto.

Un abrazo, Francisco | Diálogo en Salud. 

P.D.: Si crees que este correo puede ayudar a alguien que tiene una consulta médica esta semana, reenvíaselo.


P.D.2: La tarjeta de emergencia de Diálogo en Salud nació para esa escena exacta de urgencias. Cabe en la cartera. Recoge diagnósticos, medicación, alergias y contactos. Y habla por ti cuando tú no puedes hablar. Gratuita, en dialogoensalud.es. Imprímela antes de salir. El médico que te atienda a seiscientos kilómetros de casa no te conoce. Pero con esa tarjeta, es casi como si te conociera.

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