Hola,
El martes hice huelga.
Quiero que lo sepas porque no me gusta hablar de las cosas desde fuera. Y porque lo que voy a contarte solo tiene sentido si entiendes que lo digo desde dentro.
Si tenías cita médica la semana pasada, puede que te enteraras de la huelga al llegar al centro de salud. Puede que te enteraras al llamar y que nadie cogiera el teléfono. Puede que todavía estés esperando una nueva fecha que nadie te ha dado.
En lo que va de año, las huelgas médicas contra el borrador del Estatuto Marco han dejado más de 1,5 millones de citas sin atender en todo el país. Solo en Madrid, en las primeras jornadas se suspendieron más de 135.000 consultas y 6.500 intervenciones quirúrgicas. Un millón y medio de citas. Miles de cirugías. Detrás de cada una hay alguien que necesitaba una respuesta, un resultado, un ajuste de tratamiento, una operación que llevaba meses esperando.
Entiendo la frustración. Entiendo la rabia. Entiendo la sensación de que te dejan tirado.
Pero necesito explicarte dos cosas.
La primera: por qué hago huelga.
No hago huelga contra ti. Hago huelga por ti. Lo que se está pidiendo es un estatuto que regule la carga de trabajo, que acabe con las guardias de 24 horas, que dignifique las condiciones en las que te atiende cada día tu médico. ¿Recuerdas la pantalla de la que te hablé hace unas semanas? ¿Los 35 o 40 pacientes al día? ¿La consulta de siete minutos? Eso es exactamente lo que esta huelga intenta cambiar.
Un médico que no hace guardias de 24 horas seguidas te atiende con la cabeza más clara. Un médico que no tiene 40 pacientes al día te mira a los ojos. Un médico con condiciones dignas no se va a otro país, y tú no te quedas sin especialista durante meses.
Cuando un médico hace huelga sabiendo que sus pacientes se quedan sin atención, no lo hace a la ligera. Lo hace porque ha llegado al punto en el que seguir callado es peor. Y seguiré haciéndolo mientras sea necesario.
La segunda: por qué nadie te ha llamado.
Hay un motivo legal que probablemente no conoces. La administración no puede cancelar tus citas de forma anticipada, porque hacerlo neutralizaría el derecho a huelga. Si cierran las agendas antes de tiempo, la huelga pierde su impacto y su sentido. Eso está protegido por ley.
Pero lo que sí debería hacer la administración — y en muchos casos no hace — es informarte con antelación de que hay una convocatoria de huelga y de que tu cita podría verse afectada. La ley obliga a preavisar con diez días de antelación en servicios esenciales, precisamente para que tú puedas organizarte. Esa información debería llegarte. Y debería llegar con un compromiso claro de recitarte lo antes posible.
El problema no es que tu médico haga huelga. El problema es que nadie te explica qué está pasando, qué hacer mientras tanto, ni cuándo vas a tener una nueva cita.
Y una cosa que necesito que sepas: ningún paciente urgente se queda sin atención. Ningún paciente oncológico se queda sin su tratamiento. Los servicios mínimos garantizan el 100% en urgencias, en diálisis y en tratamientos oncológicos. La huelga afecta a consultas programadas y a cirugías que pueden esperar. Lo que no puede esperar, no espera. Eso no se toca.
Tu turno:
Si te han cancelado o te pueden cancelar una cita en las próximas semanas, tres cosas:
Llama a tu centro de salud y pide nueva fecha. No esperes a que te llamen, porque probablemente no lo harán.
Si llevas tratamiento y necesitas recetas o seguimiento, pide una cita telefónica en tu centro de salud. Si no consigues cita, acude a última hora a tu médico y pregunta si no le importaría atenderte. Pero no vayas a urgencias ni al PAC para esto — no es el sitio y solo conseguiríamos colapsar un servicio que necesitan quienes tienen una emergencia real.
Y guarda el papel con las cosas que ibas a preguntar. La consulta llegará. Y cuando llegue, esas preguntas seguirán siendo igual de importantes.
P.D.: Sé lo que algunos estaréis pensando. "Si apoyas la huelga, ¿por qué no te callas?" Porque Diálogo en Salud existe para que entiendas lo que pasa a los dos lados de la mesa. Y esta vez, a los dos lados, hay alguien que necesita que le escuchen. Lo que pedimos no es un privilegio. Es poder seguir cuidándote sin rompernos por el camino. Y eso, aunque ahora duela, es por ti también.
Un abrazo,
Francisco | Diálogo en Salud.
P.D.2.: Si crees que este correo puede ayudar a alguien que tiene una consulta médica esta semana, reenvíaselo.
P.D.: Si crees que este correo puede ayudar a alguien que tiene una consulta médica esta semana, reenvíaselo.
