Hola,

"Doctor, no sé si debería saber esto ya, pero... ¿qué significa exactamente lo que tengo?"

La paciente llevaba cuatro meses conmigo. Cuatro meses asintiendo en consulta. Cuatro meses con su acompañante buscando en Google al llegar a casa. Cuatro meses sin dormir algunas noches por algo que se resolvió en un par de frases, o con otro enfoque.

No me estaba haciendo perder el tiempo. Me estaba haciendo la pregunta más importante de toda la consulta.

Pero tardó cuatro meses en atreverse.

Hay una vergüenza silenciosa que acompaña a muchos pacientes. La vergüenza de no saber. De no entender lo que dice el médico a la primera. De tener que pedir que te lo repitan. De pensar que a estas alturas ya deberías saber qué significan tus analíticas, o tu diagnóstico, o ese tratamiento que llevas meses tomando.

Nadie te enseñó a ser paciente. No existe esa formación. Aprendes sobre la marcha, con los nervios, las prisas, el reloj corriendo, en una consulta que dura entre siete y diez minutos y usa un idioma que no es el tuyo.

Y en algún momento, sin que nadie te lo dijera con esas palabras, aprendiste que preguntar es molestar. Que no entender es fallar. Que el silencio es más seguro que la duda.

No lo es.

Un estudio publicado en Health Affairs encontró que casi la mitad de los pacientes adultos tienen dificultades para comprender la información médica que reciben. La mitad. Eso no es un problema tuyo. Es un problema del sistema que no ha encontrado la forma de hablar tu idioma.

Tu médico ha estudiado más de diez años. Usa un lenguaje que ha practicado miles de horas con otros profesionales. Que tú no lo entiendas a la primera no dice nada de tu inteligencia. Dice algo de la distancia entre su mundo y el tuyo. Y esa distancia se recorre preguntando.

Tu turno:
La próxima vez que estés en consulta y no entiendas algo — una palabra, un resultado, un plan — prueba a decir esto:

"¿Me lo puede explicar de otra manera?"

“Por si no me queda claro, entonces… [parafraseas como lo hayas entendido]”

No es una queja. No es una debilidad. Es lo más útil que puedes hacer por tu salud en ese momento.

Una pregunta rápida: ¿qué parte de este correo te resultó más útil?

  • A) La historia de la paciente

  • B) La idea de que no saber es normal

  • C) La frase para usar en consulta

Un abrazo, Francisco | Diálogo en Salud

P.D.: ¿Sabes qué sentí cuando esa paciente me pidió perdón por preguntar? No me sentí molesto. Me sentí mal. Porque cuatro meses es mucho tiempo para cargar con una duda que se responde en una frase. Y porque si tardó cuatro meses en preguntarme a mí, que la veo cada mes, me pregunto cuántos pacientes nunca llegan a preguntar.

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